Escrito por Iraldo Leyva Castro
Cuando se hable y escriba de mujeres consagradas a su oficio y madres
ejemplares, el nombre de Yuritzán González Rodríguez no puede faltar.
Toda una vida laboral, 36 años dedicados en cuerpo y alma a la
profesión de enseñar, sin el más mínimo señalamiento, son una muestra
fehaciente de su grandeza como ser humano.
Hoy, cuando estamos tocando a las puertas del esperado Día de las Madres, establecemos este diálogo.
Yuritzan, eres madres de dos varones, convertidos ya en dos hombres, ¿cómo recuerdas el parto de ambos?
“Tuve suerte pues apenas sentí dolores, un poquito en el segundo,
claro yo fui atleta y después profesora, me preparé físicamente para
ambos alumbramientos”.
¿Qué me dices de tus dos preciados tesoros?
“Son excelentes hijos, el mayor que se llama Ernesto, es ingeniero
eléctrico y reside en Camagüey, mientras que Ibrain, estudia Economía en
la Universidad de Holguín”.
¿Por qué afirmas que son excelentes?
“Porque aprendieron muy bien la enseñanza familiar y cuentan con una
serie de valores de los cuales estoy muy orgullosa. Son ante todo
responsables, serviciales y amorosos, que más puedo pedir.
Yuritzan, eres la única profesora de este holguinero
municipio de Calixto García que ha trabajado con todas las enseñanzas,
desde la preescolar hasta la labor con los círculos de abuelos, pasando
por la preparación física de las embarazadas, ¿cuál te ha resultado más
difícil?
“Todas son difíciles y todas tienen su encanto, pero sin dudas la más
engorrosa es la de preescolar, pues en ella tienes que laborar con
mucha fantasía e imaginación para formar conocimientos totalmente
desconocidos para ellos, como la coordinación y la concentración, lo que
te obliga a poner en práctica muchas herramientas y una dosis extra de
cariño”.
¿Es engorroso ser madre?
“Es la labor más delicada y responsable para una mujer, pero a la vez la más divina, la que te hace un ser humano completo”.

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