Escrito por Iraldo Leyva Castro
Este domingo, al concluir el clásico del fútbol español entre el
Barcelona y el Real Madrid viví tres emociones muy agradables, la
primera, la victoria del conjunto Culé (3-2); la segunda, la fenomenal
actuación de Lio Messi, con dos señores goles, el último a punto del
pitazo final y que enmudeció a millones y millones de seguidores del
once blanco en todo el planeta.
Claro que me falta comentarles sobre la tercera sensación de encanto,
la que considero la más interesante. Sucede que el jueves, en mi
programa estelar Desde mi Palco, me preguntaba en uno de los titulares
¿se acabó la dinastía del Barcelona? Más adelante expresé de que en poco
tiempo el Barca dejaría de pugnar por la supremacía de tan fuerte y
popular torneo.
No podía imaginar que en la tarde del viernes me iba a encontrar con
el colega Ernesto Vera González, especialista del balompié, quien con la
ética y el cariño que lo caracteriza, lo que le ha permitido hacer
amigo de muchos en este pueblo de Buenaventura y otros del país, me
dijo: “Leyva, escuché con agrado tu programa, pero creo que el
Barcelona, como sucede a todos los conjuntos de nivel, solo pasa por un
mal momento, ese es un equipo grande y lo verás el domingo en el derbi
ante el Real”.
Pareciera que Ernesto es un mago o tiene poderes extraterrestres, fue
un partidazo, de los mejores que he visto en los más de 30 años en esta
profesión. Cuando parecía que el Barcelona ganaba y empataba la Liga,
aparecieron los latinos Marcelo y James para empatar a dos y enfriar a
medio mundo, no obstante, ya en tiempo de descuento, otro latino, Lio
Messi, en una de sus más espectaculares actuaciones enmudeció al otro
medio mundo, con un chutazo de primera con su pierna “dorada” que mandó
el balón a las profundidades de la portería. El resultado me rebosó de
alegría el alma, y lo digo así de fácil, contrario a otros comentaristas
de medios nacionales que tratan de esconder sus preferencias, pero
siempre se les sale de la “jaba”
No puedo concluir estas observaciones sentimentales sin dejar de
mencionar las afirmaciones que en relación a este tema, me había hecho
el compañero de profesión Lázaro Ávila Rey, quien me reiteró: “No
pienses que el Barcelona va a ser un manjar para el Real, el clásico es
otra cosa, ya lo verás mi amigo”. De estas cualidades de profeta me
alegro doble, pues a Lázaro lo formamos aquí en esta emisora holguinera
Radio Juvenil.

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