Escrito por Lázaro Ávila Rey
A lo largo de la historia del deporte revolucionario cubano, muchos
son los hombres y mujeres que han aportado al desarrollo deportivo a
través del activismo voluntario. En este holguinero municipio de Calixto
García tenemos la suerte de contar con varios, uno de ellos es Andrés
Almaguer Rodríguez.
Este hombre, ya con el cabello teñido del pasar de los años y con un
cúmulo de experiencia en esta actividad, nos acerca a su más de medio
siglo dedicado al activismo deportivo voluntario.
¿Cómo llegas a convertirte en activista?
Yo empecé en 1964. En los primeros años después del triunfo de la
Revolución, a pesar del impulso que el Estado le daba al deporte, eran
muy pocos los profesores que estaban vinculados a él a través de la
Educación Física o de otra actividad. Yo siempre fui amante de practicar
alguna disciplina y tenía conocimientos del béisbol que era nuestro
deporte nacional. Había participado en eventos nacionales escolares y
eso me daba cierta ventaja; era apenas un niño, pero mis compañeros me
veían como un profesor y así inicié.
En esos primeros años, ¿principales actividades que desarrollaban?
Fundamentalmente trabajábamos en los barrios con el béisbol que era
una pasión para todos los cubanos, aunque también colaborábamos con la
preparación de voleibolistas que era otra actividad que gustaba mucho,
además de la recreación.
¿Recibías apoyo de los directivos del deporte?
Sí, claro, en ese entonces todo era por regiones, pero aquí siempre
tendremos que hablar de Orlando Proenza, un hombre que llevaba el
deporte en la sangre, también se inició como activista y terminó siendo
director aquí después de la división político-administrativa. Él sabía,
porque lo había vivido en carne propia, que el activismo era fundamental
para el desarrollo deportivo y por ello nos apoyó incondicionalmente.
¿Cómo te ayudó el activismo deportivo a tu formación profesional?
Se lo debo todo, tanto a nivel profesional como de responsabilidad.
El activismo contribuyó a que alcanzara la Licenciatura en Cultura
Física. He sido parte de los resultados más importantes del deporte en
este municipio y eso me llena de orgullo y satisfacción.
¿Hoy a pesar de que eres un profesional sigues vinculado a esta actividad?
Creo que solo dejaré de ser activista cuando la muerte me lo impida,
tengo ya 67 años, y solo pienso en los domingos cuando llega el momento
de ir para el terreno de pelota a dirigir a mi equipo de La Escondida;
ese es mi mayor placer, contribuir al desarrollo de los más jóvenes y
arraigar en ellos el amor a nuestro deporte nacional.

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