Escrito por Iraldo Leyva Castro
“Para mí la práctica del béisbol es algo muy grande y que respeto
mucho, te digo más, después de mi familia y mis amigos está la pelota”.
Así nos decía recientemente Reynaldo, el chino Pozo, quizás el
jugador con más temporadas municipales en este territorio holguinero de
Calixto García.
“Yo nací en Cuatro Caminos, muy cerca de aquí de Buenaventura, y allí
se respira béisbol por todas partes, por eso lo llevo en la sangre
desde que nací, aunque cuando niño estuve un tanto alejado pues hubo un
triste percance familiar, ya que una descarga eléctrica acabó con la
vida de uno de mis hermanos, fue muy triste y tardé bastante en
recuperarme anímicamente”.
Más de 30 temporadas a nivel de municipio y tres a nivel de provincia
marcan parte de la larga historia de este atleta, laborioso de verdad,
pues es campesino de pura cepa: de madrugada ordeñando las vacas y de
tarde, al terminar sus funciones como entrenador de la disciplina,
machete y guataca en manos para la siembra y atención cultural del
pedazo de tierra a su cargo.
“En plena juventud y estando en mis mejores momentos deportivos, otra
vez el infortunio me jugó una mala pasada, ya que en 1992, estando en
el estadio del poblado de Maceo y tratando de capturar un batazo de
Héctor Salomón, choqué contra las cercas del jardín derecho y me lesioné
grandemente una de las rodillas, esto me sacó de las series
provinciales, pero lo más triste fue que no pude disfrutar del subtítulo
nacional de los Vaqueros en el Torneo de Clubes Campeones”.
Su debut como director de equipo en la pelota calixteña no fue
agradable pues aunque la segunda vuelta fue buena, no pudo alcanzar la
clasificación, tal vez por ello no va a repetir la experiencia.
Para este humilde y sacrificado atleta, amante de la trayectoria del
jonronero Orestes Kindelán, uno de los momentos más felices de su vida
fue el día en que recibió el título de Licenciado en Cultura Física.
“El esfuerzo para graduarme fue grande, imagínate, las
responsabilidades como profesor de béisbol y la atención a la finca,
pero lo logré y ese es un bonito ejemplo que le dejo a mis hijos, para
que sepan que cuando hay interés y dedicación, se pueden lograr las
cosas”.
He aquí una bonita trayectoria de vida de un humilde pelotero de este
municipio. En hora buena y los mejores parabienes para el “chino” Pozo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario