Escrito por: Iraldo Leyva Castro
Dentro de apenas unas horas se cumplirán 20 años de un acontecimiento
que estremeció las simientes de este holguinero municipio de Calixto
García.
Eran las 4 y 9 minutos de la tarde, del siete de septiembre de 1996
cuando el equipo de béisbol de este territorio se agenció el primer
lugar en el Torneo Nacional de Clubes Campeones.
Lo vivido allá, en el estadio Victoria de Girón de Matanzas, sede del
dramático séptimo juego de la gran final, fue colosal, pero según
cuentan, lo vivido en toda la geografía calixteña y poblados aledaños,
fue apoteósico, grandilocuente, para muchos fabuloso, difícil de creer.
“Aquello fue memorable, uno de los eventos más alegres y más
multitudinarios que haya vivido el territorio calixteño, ese día miles y
miles saltamos de emoción, recuerdo que al acabarse el juego, corrimos
hacia la carretera central donde había cientos de personas frente a esta
emisora, muchas de ellas con ollas, calderos y cucharas, sacando un
sonido melodioso, con sabor a conga, aquello fue colosal”, así nos
expresaba el Licenciado en Derecho Edilberto Almenares Pérez.
Y en verdad no era para menos, un equipo de un municipio pequeño, con
apenas dos peloteros de talla (Juan Carlos Bruzón y Santiago Torres), y
que se impusiera categóricamente a conjuntos como Yara, representativo
de la provincia de Granma; Santiago de Cuba, por la provincia de igual
nombre, los camagüeyanos de Guáimaro y los titulares del Occidente, la
selección de la municipalidad de Matanzas.
“Mira, hay dos acontecimientos que han provocado un deleite supremo
en este pueblo, el paso de la Caravana de la Victoria en enero de 1959 y
el título ganado por los Vaqueros en el torneo nacional de clubes de
1996, pero cuando sucedió esto último, la población de este territorio
era diez veces superior a la del 59, por lo tanto se puede asegurar que
el triunfo de los peloteros ha sido lo que ha mayor cantidad de personas
ha involucrado, plenos de felicidad, y no solo de aquí, el recibimiento
en la terminal de Guáimaro, donde hasta el mismísimo Candido Fabré (de
paso para La Habana) estaba esperando para felicitarlos, es algo para
la posteridad”, estos fueron criterios emitidos de manera desbordante
por el Licenciado en Educación Alexis Méndez Ramírez.
Quien pueda dudar que la selección dirigida por René Vera Batista,
con el protagonismo de los ya mencionados Bruzón y Santiago, de
Dioscórides Batista, José Manuel Estrabao, Alcidito Velázquez,
Bismarcito Fernández, Yoanis Quintana, Ramón Aguilera, Rafael Valera,
Alcibiades Peña, Juan Enrique Pérez y Alexánder Rodríguez, este con su
épica hazaña de trabajar trece entradas y dos tercios en menos de 24
horas, salvando el juego del título, le dieron al movimiento deportivo
de este municipio, un lugar en la historia a nivel de provincia y país.
Conversar sobre el tema con el Licenciado en Cultura Física, ya
jubilado, Alfredo Rodríguez “Papito”, es arriesgarse a que salga una que
otra lágrima: “Yo que seguí cada juego, cada jugada, cada decisión de
Vera, yo que ayudé al sonidista de la emisora a cargar una consola de
audio varios kilómetros por toda la ciudad de Matanzas para ver si la
arreglaban, yo que vi a varios peloteros llorar al terminar el sexto
juego cuando la decisión del árbitro de home nos privó del triunfo en
ese partido y nos obligó a jugar el séptimo y último del play off en
terreno del contrario, yo que sufrí todo aquello y después disfruté el
campeonato y viví el apoteósico recibimiento del día ocho aquí en
Buenaventura, te digo que eso ha sido lo más grande vivido por este
pueblo. Ojalá antes de morir se repitiera”.
Ojalá, dice este redactor, ojalá tenga la posibilidad de poder narrar
para toda la afición del oriente cubano y más allá la hazaña lograda
por aquel grupo de jóvenes, dirigido por el maestro Vera Batista, que al
cabo de veinte años nos hace llevar La Gloria en la Memoria.



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